El dictador norcoreano Kim Jong-un afirmó en una reunión del gobernante Partido Laborista en Pyongyang que era necesario redoblar los esfuerzos para preparar al país para la guerra. Acusó a Estados Unidos de “actos de confrontación sin precedentes contra la RPDC”.

Así lo informa la agencia de propaganda norcoreana KCNA.

Según Kim, estableció tareas de combate para que el ejército y la industria militar produjeran municiones, armas nucleares y reforzaran los sectores de defensa civil para acelerar los preparativos de la guerra.

Calificó la situación de seguridad en la península coreana de “peligrosa debido a las acciones de confrontación sin precedentes de Estados Unidos y sus aliados contra la RPDC”.

El dictador norcoreano también “prometió ampliar y desarrollar las relaciones de cooperación estratégica con los países independientes antiimperialistas y llevar a cabo con dinamismo acciones y luchas antiimperialistas conjuntas a escala internacional.”