Investigadores de la Universidad de Washington han presentado dos minirrobots inspirados en insectos. Se convirtieron en los robots completamente funcionales más pequeños, ligeros y rápidos de la historia.

Los dispositivos inspirados en el escarabajo y el contador de agua pueden utilizarse en diversos campos, como la polinización artificial de cultivos, las operaciones de búsqueda y rescate, la vigilancia del medio ambiente, la microfabricación y la cirugía robótica.

El minibicho pesa ocho miligramos y el medidor de agua 55. Ambos robots son capaces de alcanzar velocidades de unos seis milímetros por segundo. Estos parámetros los hacen varios órdenes de magnitud más rápidos y ligeros que sus predecesores.

El éxito de los nuevos robots se basa en unos minúsculos accionamientos únicos desarrollados con una aleación con memoria de forma. Con un peso inferior a un miligramo, estos actuadores son los más pequeños y rápidos de la historia de la microrrobótica. La aleación con memoria de forma les permite cambiar de forma cuando se calientan y volver a su forma original, lo que las hace increíblemente duraderas.

Los minirobots pueden moverse mediante dos cables diminutos, capaces de batir las alas o mover las piernas a una velocidad de hasta 40 veces por segundo. Esta tecnología también requiere un mínimo de electricidad o calor para mantenerlas en movimiento, lo que las hace eficientes y económicas.

Conor Trigstad, estudiante de doctorado de la Escuela de Ingeniería Mecánica y de Materiales, afirma que estos minirobots, a pesar de sus impresionantes características, siguen estando por detrás de sus homólogos biológicos en la naturaleza. Sin embargo, su velocidad y ligereza abren nuevas perspectivas en robótica.

Los científicos ya han iniciado experimentos con microbaterías y combustión catalítica para garantizar la autonomía de estos dispositivos. Si esta investigación tiene éxito, permitirá a los robots funcionar sin una fuente de energía externa.