Al parecer, Rusia ha prohibido oficialmente la compra de Starlink, pero los terminales siguen llegando a través de intermediarios. La mayoría de los pedidos proceden de voluntarios que abastecen al ejército ruso. Starlink resuelve el problema de la comunicación eficaz entre las tropas y sus mandos y les permite controlar drones y otras tecnologías avanzadas.

La empresa puede bloquear su funcionamiento en determinados países y lugares, pero “Musk dijo que, que él sepa, no se ha vendido ningún terminal directa o indirectamente a Rusia, y que los terminales no funcionarán en territorio ruso.”