Teniendo en cuenta la experiencia adquirida, los científicos realizarán varios intentos para acercarse lo más posible a las cámaras de magma situadas bajo Krafla. La próxima perforación está prevista para 2026. El proyecto lo lleva a cabo Krafla Magma Testband (KMT), una organización creada especialmente para este fin.
“Poder penetrar en la corteza y tomar muestras de magma nos aportaría enormes conocimientos”, afirman los investigadores, “esperamos poder, al menos, tomar una medida directa de la temperatura, algo que nunca se ha hecho antes”.
El proyecto es muy ambicioso. Deben desarrollarse herramientas e instrumentos resistentes al calor para alcanzar la profundidad necesaria y controlar las condiciones cerca y dentro de las bolsas de magma. Debe entenderse que la identificación de bolsas magmáticas y la determinación de su profundidad no es una tarea trivial. Por regla general, los científicos perforan casi a ciegas, esperando que la proximidad de un volcán les permita llegar tarde o temprano a la cámara magmática.
Si tiene éxito, el proyecto aportará mucho a nuestro conocimiento de los volcanes y las causas de las erupciones. Pero los científicos también esperan un valor práctico del trabajo. En 2028 se realizará otra perforación en las laderas de Krafla, pero centrada en la tecnología geotérmica. Mediante agua sobrecalentada a alta presión, calentada por el magma en una bolsa o cerca de la cámara, está previsto poner en marcha una turbina que genere corriente eléctrica. Según los investigadores, las fuentes de energía poderosas, como los volcanes, deben domesticarse gradualmente para acceder a su energía limpia ilimitada.